DISCURSO DE NELLY CÁRCAMO EN LA APERTURA DEL ACTO POR EL DÍA INTERNACIONAL DE LOS DERECHOS HUMANOS, REALIZADO EN OSORNO CON EL AUSPICIO DE LA UNExPP Y EL DEPTO. DE ESTUDIOS SOCIALES DE LA UNIVERSIDAD DE LOS LAGOS.

“Es importante crear conciencia sobre que es lo que debemos entender por atropello a los derechos humanos. Entender esto se torna más fácil cuando un país se encuentra bajo un régimen totalitario donde los derechos civiles y políticos se encuentran conculcados, donde las agresiones son evidentes, y estas se muestran brutales, donde sus gobernantes inclusive las justifican. Se torna mucho más difícil de detectar cuando se está bajo “un Estado de Derecho”, donde los atropellos a los Derechos Humanos y las agresiones son menos evidentes, son más sutiles con facilidad se camuflan o son disfrazadas como legítima defensa de este “Estado de derecho”.

Queridos amigos, amigas, queridos, compañeros y compañeras, antes que todo quiero agradecer vuestra asistencia esta tarde, en nombre de los organizadores de este importante evento, el departamento de Estudios Sociales de la Universidad de Los Lagos y de la Unión de Ex Prisioneros Políticos de Chile. Vuestra presencia nos causa mucha satisfacción y sin duda dignifica y enaltece esta actividad.

Nos encontramos en este lugar, no casualmente, hemos cada uno de nosotros acudido a esta sala para conmemorar la “aprobación y proclamación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos” por la Asamblea General de las Naciones Unidas un día 10 de diciembre de 1948.

A partir de la creación de la Organización de las Naciones Unidas el 24 de octubre de 1945, cuando el mundo despertaba y empezaba a tomar conciencia de las atrocidades cometidas de 1939 a 1945, durante la Segunda Guerra Mundial, con un costo de millones de vidas y cuando una de sus mayores preocupaciones fue la promoción y protección de los derechos humanos, en pos de que este holocausto no vuelva a repetirse, nace la “Declaración Universal de los Derechos Humanos” la que manifiesta que el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana “son los fundamentos para la libertad, la justicia y la paz en el mundo”. Agrega que “el desconocimiento y el desprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad; y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias”; que es “esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión. La Asamblea General de la ONU proclama la Declaración Universal de Derechos Humanos “como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos.”

Con el transcurso del tiempo, se han ido adecuando a las necesidades y desarrollando un conjunto de instrumentos y mecanismos creados para asegurar la primacía de los derechos humanos y para hacer frente a su violación dondequiera que ocurran.

Con la ” Declaración Universal de los Derechos Humanos”, emitida por la Organización de la Naciones Unidas en 1948, se hacen claros y evidentes los derechos inherentes de todos los seres humanos de la tierra. Este valioso y único instrumento describe, señala, enumera y hace constar los preceptos de igualdad necesarios e indispensables para la paz y prosperidad de la sociedad mundial.

Después de más de 50 años, en un mundo “Globalizado”, los Derechos Humanos siguen siendo violados en la mayoría de las naciones del mundo, incluyendo las naciones que han ratificado el acuerdo.

Los valores, conceptos y contenidos de “La Declaración Universal de los Derechos Humanos” son generalmente desconocidos por la sociedad, hablar de este tema incomoda. Son escasas las instituciones de educación donde esta Declaración es parte de los contenidos a tratar. De esta manera por cierto nadie puede reclamar o exigir lo que no sabe que tiene o posee y aquellos que saben sobre sus derechos no saben como hacerlos cumplir o de cómo obtener el apoyo de alguna estructura que le garantice el respeto y cumplimiento de los mismos.

El desconocimiento por parte de la población civil de la Declaración conduce a gobiernos y sociedades al abuso y violación de sus derechos. Este ultraje conduce a la destrucción material y espiritual del ser humano y la sociedad en general.

Es importante crear conciencia sobre que es lo que debemos entender por atropello a los derechos humanos. Entender esto se torna más fácil cuando un país se encuentra bajo un régimen totalitario donde los derechos civiles y políticos se encuentran conculcados, donde las agresiones son evidentes, y estas se muestran brutales, donde sus gobernantes inclusive las justifican. Se torna mucho más difícil de detectar cuando se está bajo “un Estado de Derecho”, donde los atropellos a los Derechos Humanos y las agresiones son menos evidentes, son más sutiles con facilidad se camuflan o son disfrazadas como legítima defensa de este “Estado de derecho”.

Se puede atropellar activa y directamente como también pasiva e indirectamente los Derechos Humanos, ambas formas son igualmente repudiables y dignos de ser denunciadas.

Estimados amigos, nuestro país no escapa a esta apreciación, durante los 17 años que duró la dictadura militar, se cometieron numerosos crímenes de lesa humanidad, lo que despertó en el planeta por cierto la más amplia solidaridad con las víctimas de estos atropellos. La exoneración, la relegación, la encarcelación, la tortura, la ejecución y desaparición por motivos políticos, por pensar distinto, como una forma de sembrar el terror e inmovilizar a la sociedad frente a todo lo que se decida hacer en el futuro fueron el pan de cada día.

Luego vuelve la “Democracia” y con ella las expectativas de los ciudadanos de contar con un sistema en el que el respeto a los derechos humanos sería lo que marcaría la diferencia con la anterior dictadura. Pero, queridos amigos y compañeros, debemos preguntarnos hoy que vivimos en “democracia” desde más de veinte años, ¿se respetan los derechos humanos en nuestro país? Para poder responder a esa pregunta tan importante debemos tener claro lo que estipula “La declaración Universal de los derechos humanos” en relación a los derechos que tienen las personas. Derecho no sólo a no ser maltratado física y psicológicamente sino que al hecho de tener derecho a una vida digna, a educación de calidad, a una vivienda digna, a un trabajo digno con un ingreso que le permita enfrentar sus propias necesidades y la de su familia, derecho a la cultura a la recreación, a vivir en un medio ambiente limpio, etc. Derecho a expresar y manifestar su desacuerdo sin ser por ese motivo criminalizado.

Desde el comienzo de la transición 1990 nuestro país, si bien ha hecho avances en el tema del respeto a los Derechos Humanos, aún estamos muy lejos de lograr un nivel aceptable, y que cumplan con los tratados internacionales que el Estado ha firmado y acordado respetar. Esto lo hemos podido comprobar en el quehacer político y social, un ejemplo de ello es la forma en que son tratados nuestros pueblos originarios, como lo son el pueblo mapuche, y Rapa Nui, donde el Estado no resuelve las demandas de estos pueblos. A pesar de que reconocen las demandas como legitimas públicamente, son incapaces de resolverlas de forma adecuada, por ello no trepidan en responder con la militarización de las zonas de conflicto, además de un alto nivel de represión y persecución comparables con los hechos ocurridos durante el período de la dictadura militar.

Es importante destacar que en nuestro país se ha instalado la falta de justicia y la impunidad. Esto en la medida que no se ha hecho lo suficiente para establecer la verdad ni se ha buscado verdaderamente condenar a los responsables. Otro aspecto tiene que ver con la reparación a las víctimas sobrevivientes, derecho reconocido ampliamente en los tratados internacionales suscritos por nuestro país sin embargo no se tiene la voluntad política ni el respeto como para responder a estas obligaciones.

Nuestra organización tanto a nivel local como nacional hemos estado permanentemente denunciando este hecho y luchando para revertir esta situación, luchando por mayor justicia y respeto a los tratados Internacionales. Pero debemos decir que nadie nos ha hecho fácil esta tarea lo que nos ha obligado a presentar más de 3200 demandas civiles en contra del estado, a sabiendas que son juicios largos y tediosos donde el CDE vergonzosamente se dedica a entorpecer estos anhelos de justicia.

Los luchadores por los Derechos Humanos no son siempre bien vistos ni bienvenidos, son considerados generalmente elementos cuando menos “conflictivos”, que cuestionan y denuncian hechos que los países buscan ocultar. Pero estos inconvenientes no deben alterar nuestro caminar, cada uno de nosotros debe considerarse un luchador por los derechos humanos e independientemente de quien o del lugar donde estos sean conculcados se deben encontrar con nuestra enérgica defensa y denuncia.

Queridos amigos este es el compromiso que les invitamos asumir.

Muchas gracias!!!

Nelly Cárcamo Vargas

Presidenta Nacional de la UNExPP de Chile

Osorno, 10 de Diciembre de 2010

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