EX PRESOS/AS DE LA DICTADURA CÍVICO-MILITAR, PANDEMIA, SOLIDARIDAD VS. AUTORIDAD

El virus asesino denominado COVID-19 está haciendo estragos en el mundo. Ya sea que este virus es un engendro asesino de algún laboratorio, de los tantos oscuros y secretos laboratorios de los que estudian cómo usar estas cosas para la guerra, o, producto de una supuesta mutación «natural», hay una población que es el objetivo de la matanza: hombres y mujeres envejecientes de la tercera o cuarta edad, y enfermos crónicos.

La fórmula es simple, una población joven, menos autodisciplinada, se contagia. Por su capacidad física, ellos pueden sobrevivir, aun asintomáticamente, pero llegan a contagiar a personas envejecientes o enfermas, con bajas defensas, lo que les produce la muerte. Valga decir aquí que estos agentes transportadores del virus, los jóvenes, son los mismos que en todo el mundo han estado confrontando diversos regímenes, desde Hong Kong con una revuelta pro-capitalista, a Santiago, con una revuelta anti-capitalista. El resultado neto, sea cual fuere el origen del virus asesino, ha sido el control total de la población y la paralización de la movilización social, con un sistema informativo que más parece una campaña del terror.

Las y los ex presos políticos de Chile, alrededor de 40.000 casos certificados por la Comisión Valech, somos una población mayor de 65 años de edad, una gran mayoría con enfermedades crónicas. Somos por lo tanto, un grupo en calidad de riesgo. Sin embargo, hace ya mucho tiempo que pasamos a ser una población invisible a los ojos de los políticos, y, penosamente, muchas veces a los ojos de la sociedad en su conjunto. En estos días de pandemia, seguimos igualmente invisibilizados.

Es condenable, por ejemplo, que ni ante la contingencia de la pandemia, el Programa de Reparación y Atención Integral en Salud y Derechos Humanos, PRAIS, creado para atender a las víctimas reconocidas del terrorismo de estado, no haya tomado medidas importantes, ni se haya establecido alguna forma concreta de atención y apoyo a los beneficiarios del programa. La mayoría de los Equipos PRAIS cuentan con un paramédico/a. Sin embargo, todos sus usuarios somos forzados a acudir a la atención primaria a vacunarnos en contra de la influenza, lo que nos obliga a hacer largas filas y a exponernos al contagio.

Sabemos que se están usando algunas sedes de organizaciones sociales para vacunar (Sede de los Alcohólicos Anónimos en Osorno, por dar un ejemplo). ¿Por qué entonces no se organiza en las dependencias del Equipo PRAIS, donde los paramédicos cuentan con un box de atención? Perfectamente se podría organizar una campaña de vacunación para los beneficiarios o se vacuna en visitas domiciliarias a quienes no están en condiciones de trasladarse hasta allá.

Debemos conformarnos con que envían un instructivo con instrucciones generales de lo que es el COVID 19 y cómo comportarse para prevenir el contagio. Este es un instructivo que deberían recibir todos y cada uno de los/as beneficiarios/as, pero se lo envían sólo a los dirigentes, traspasándoles a ellos la responsabilidad de hacer llegar ese documento a todos, sin considerar que no se tienen los medios para ello, además que no se deben hacer reuniones, ni se debe salir de casa para evitar enfermar.

Este virus, cuya letalidad ha forzado a practicar el concepto de «distanciamiento social», todo lo contrario de lo que estaba sucediendo en medio de las luchas sociales, nos inmoviliza en nuestros hogares, para quienes tenemos el privilegio de tener casa. Quieren destruir el concepto de solidaridad y hacernos depender en vez del concepto de «autoridad». Pero, solamente la solidaridad racional puede salvarnos. Mantengámonos conectados a como dé lugar. En cada región, si no sabemos cómo usar aparatos de comunicación como los celulares, tratemos de aprender y practiquemos, comuniquémonos con nuestras y nuestros compañeros, preguntemos por su estado de salud, ayudémonos mutuamente en lo que podamos, y rompamos así el aislamiento. No aceptemos todo lo que nos dicen los medios de comunicación formales y oficiales. Mantengamos siempre una lectura crítica de lo que las autoridades y los medios nos presentan.

Este virus podrá matar a muchos de nosotros, pero no acallará las voces que exigen justicia social. Las y los ex presos políticos seguimos demandando verdad, justicia y reparación, tanto para nosotros, como para los nuevos presos políticos de la revuelta. Estos últimos deberían ser inmediatamente liberados, eliminando los largos períodos de prisión «preventiva», los que en realidad son una forma de castigo sin juicio.

UNExPP – 4 de abril de 2020

4 opiniones en “EX PRESOS/AS DE LA DICTADURA CÍVICO-MILITAR, PANDEMIA, SOLIDARIDAD VS. AUTORIDAD”

  1. Es verdad todo lo dice el comunicado.
    Pero nadie puede negar que la izquierda o progresismo, o como se llame ahora, nos traicionaron. No tenemos nada. Somos de tercera categoría para los políticos y cualquier gobierno.
    Para muestra:
    Pensión Valech $ 207.554 ,
    Pensión Rettig $529.525,
    PMAS $ 488.469.
    Nos moriremos esperando la reparación.

  2. Es verdad, las victimas de la dictadura somos invisibles y casi siempre lo hemos sido. Las legitimas demandas, que van por un carril distinto al de la pandemia,hoy estan guardados en el cajón de los olvidados. Creo que tenemos que activar y demandar de los diputados y senadores que alguna vez pensaron en ser libres, que despierten y se pongan del lado de quienes alguna vez arriesgaron la vida por muchos de ellos y ellas.

Responder a Miguel Hererra Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *